Jacob Stallmann
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| Información personal | |
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| Nombre completo | Jacob Isaac Stallmann Lippmann |
| Nacimiento | 15 de mayo de 1984 Lima, Perú |
| Edad | 29 años (al inicio de El Dios Sonriente) |
| Nacionalidad | Peruano – de ascendencia judía |
| Signo zodiacal | Tauro ♉ |
| Residencia | San Isidro, Lima |
| Estado civil | Soltero |
| Pareja conocida | Ángela Moretti |
| Características físicas | |
| Altura | 1.78 m |
| Color de ojos | Marrón |
| Color de cabello | Rubio |
| Familia | |
| Padres | Abraham Stallmann y Rebeca Lippmann |
| Relación destacada | Jerry Finch (amigo, amante y cómplice espiritual) |
| Educación | |
| Colegio | Colegio León Pinelo |
| Universidad | Universidad del Pacífico |
| Información profesional | |
| Ocupación | Filósofo aficionado, narrador en crisis |
| Obra principal | El Dios Sonriente (2014) |
| Hobbies | Fumar Moby Dick, conversar con la muela sonriente, evitar la realidad |
| Frase célebre | “No necesito ir al infierno. Ya lo decoré en mi habitación.” |
| Otros datos | |
| Creencias | Agnóstico con tendencias demoníacas |
| Lenguas | Español, inglés, alemán, hebreo |
Jacob Isaac Stallmann Lippmann (Lima, 15 de mayo de 1984) es un personaje ficticio creado por la escritora peruana Rachel Crash. Protagonista y narrador de la novela El Dios Sonriente (2014), Stallmann es un joven de clase alta limeña que abandona su carrera de Negocios Internacionales para dedicarse a una existencia filosóficamente improductiva, espiritualmente dudosa y químicamente estimulada.
Vive solo en una gran casa, lugar en donde alterna entre fumar marihuana, hablar con objetos inanimados y redactar pensamientos que nunca termina. Obsesionado con los smileys, el sentido de la vida y los empaques de chicle Trident, se autoproclama filósofo del absurdo y enemigo del aburrimiento.
Su narrativa, plagada de humor ácido y delirios metafísicos, combina el cinismo urbano con la ternura de quien todavía cree que un demonio podría ser un buen amigo. Entre sus relaciones más importantes se encuentra Jerry Finch, su contraparte espiritual, compañero de excesos y amante, con quien mantiene una relación tan filosófica como autodestructiva.
Stallmann ha sido descrito por críticos como “una versión limeña de Holden Caulfield con un porro en la mano y un doctorado en ansiedad”.